Guerra Espiritual - ver lista de estudios
Grupo de Estudios Bíblicos Ministrando Liberación y Guerra Espiritual
Undecimahora.org Ministerio de Evangelismo
LA LIBERTAD QUE PROVIENE DEL PERDÓN

_________________________________________________________________

LA LIBERTAD QUE PROVIENE DEL PERDÓN
Testimonio de Pastora-Maestra Giselle Gonçalves Correa


"...me duele lo que me hiciste, pero hoy decido que te perdono en el nombre de Jesús!!!!"

Cuán difícil es poder pronunciar estas palabras cuando estamos en esa situación de dolor con alguien que nos hizo mucho daño!!!! Son palabras muy nobles, pero nadie jamás perdonó fácilmente... todos tuvieron sus luchas, sus procesos de entendimiento y sanidad interior, todos tuvieron que ser quebrantados y doblegados por el Espíritu Santo para poder llegar a esa actitud de perdonar legítimamente... Les cuento lo que me sucedió a mí, cómo Dios me perdonó y me enseñó a perdonar en una noche, estando a solas en mi cuarto con él.

____________________________________

APRENDIENDO A PERDONAR

Recuerdo cuando di mis primeros pasos en la iglesia, era una "bebe espiritual" bastante torpe... quería caminar y quería levantarme, quería crecer... pero mi corazón estaba tan duro que sólo lograba empacarme y enojarme y no daba ni un paso hacia delante. NO PODÍA PERDONAR!!!!!

Una y otra vez al ministrarme y aconsejarme los pastores, líderes y maestros me decían que tenía que perdonar y yo decía que NO PODÍA. Me decían que era sólo "pronunciarlo" pero eso era mentira porque yo no podía declarar que perdonaba alguien que odiaba. Me explicaban que si yo "decidía" perdonar ya estaba todo perdonado aunque "no lo sintiera". Eso también me parecía una gran mentira porque delante de Dios no podía disimular el odio que albergaba.

Entonces meditaba mucho en eso y me di cuenta que en verdad YO NO QUERÍA perdonar.

Estaba cargada de ODIO y también de ORGULLO, no quería venganza pero tampoco quería pasar al próximo escalón de mi vida y actuar como que no había pasado nada... si yo llevaba aquella herida tan grande en el alma, una mancha de sangre que cualquiera veía, y las personas que me habían hecho daño, ya me habían olvidado, se divertían y hasta eran felices y prósperas.

CÓMO voy a olvidar, aunque Dios lo olvide, yo no lo podría olvidar jamás, aquella mancha de sangre estaba presente todo el tiempo!!!! Entonces la posibilidad de tomar una decisión de perdonar y olvidar todo era IMPOSIBLE.

____________________________________


Mi maestra de grupo insistía: tú tienes que perdonar, es una decisión, no un sentimiento!!! Yo no entendía, no lo recibía en mi corazón porque todo mi ser estaba centrado en aquel dolor, en aquellas personas, en aquellos días... no los voy a perdonar jamás!!! Terminaba gritando y me retiraba sintiéndome vil y terriblemente decepcionada conmigo misma porque no podía sacarme ese aguijón del alma, ni nadie me podía ayudar.

Pasaron muchos días... Tantas veces me habían dicho que era una DECISIÓN, hasta que la idea fue tomando forma y aceptación en mi mente. Yo me preocupaba con ese asunto y pensaba mucho en eso, porque quería avanzar en las cosas de Dios y esa FALTA DE PERDÓN no me dejaba.

Un día me propuse (DECIDÍ) escudriñar en la Biblia sobre eso. Encontraba varios versículos relacionados con el tema "perdón" pero no me eran "convincentes". DECIDÍ que estaba dispuesta a perdonar pero no tenía idea cómo lograrlo. DECIDÍ que iba a encontrar la forma de hacerlo investigando y preguntando en todos lados, a todas las personas que pudiera hablar sobre eso. DECIDÍ que iba pedir más ayuda a Dios porque los sentimientos negativos me consumían por dentro, estaba muy dolorida y muy triste. DECIDÍ que iba hacer el sacrificio que fuera necesario para arreglar mi corazón, pues nada podría ser peor ni más doloroso que el dolor que yo ya experimentaba, entonces podría hacer cualquier cosa o soportar cualquier cosa si era para mejorar y sentirme mejor.

____________________________________


Ese día también DECIDÍ  "morir a mí misma". Lo primero que hice fue tomar mi ORGULLO y ECHARLO FUERA DE MI VIDA, RESISTIRLO, SACARLO, RENUNCIARLO y APLASTARLO BAJO MIS PIES EN EL NOMBRE DE JESÚS!!!! Era la piedra que más me molestaba cada vez que quería caminar.

Ah.... qué alivio no tener orgullo.... las primeras impresiones son raras... qué sensación tan distinta de soltura y libertad!!!! Yo pensaba que el orgullo era lo que me mantenía firme, sin embargo era lo que me pesaba más. Demoré 27 años para descubrirlo. Era una fortaleza engañosa, un verdadero bloqueo. Ahora me sentía liviana y me era mucho más fácil tratar con mis semejantes. ¿Por qué tengo que andar por la vida pensando que soy superior a los demás? Nunca me sirvió para nada ese tipo de mentalidad "basura", sólo me causó enemigos, soledad, decepciones y tristezas.

Comencé a practicarme en la humildad, qué sensación tan fresca y renovadora!!!! Cada vez que mi orgullo quería aparecer otra vez en escena... PAF!!! Lo ponía debajo del pie EN EL NOMBRE DE JESÚS y hasta que no dejaba de coletear no sacaba el pie!!!!

____________________________________


Yo tenía poquito tiempo en el evangelio, unos tres meses, y conocía casi nada de la Biblia, sabía la oración del "Padre Nuestro" porque en la escuela me lo habían enseñado, pero para mí carecía absolutamente de sentido espiritual, dejé de hablarlo y repetirlo hacía años, no me importaba, en la iglesia tampoco me decían nada sobre eso, hasta que una noche al acostarme y meditar en esas cosas que me sucedían, lo recordé... DECIDÍ orar el Padre Nuestro para volver a "practicarlo" por si alguien me preguntaba quería recordarlo "sin equivocarme".

Tuve una grandísima y asustadora sorpresa!!!! Lo recordaba bastante bien, pero cuando llegaba la parte que decía "perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos..." mi boca se cerraba de forma forzosa!!!! Era más fuerte que yo, no podía mover bien mis labios ni pronunciar las palabras cuando llegaba esa parte!!! Me asusté pensando que era ataque de demonios. Pero como estaba en el "primer amor" me tiré en los brazos del Señor y le pedí que me protegiera y me ayudara.

Cuando había orado un poco y estaba más tranquila, volvía a practicar la oración y otra vez no me salía, me puse nerviosa otra vez!!! ¿Qué sucede, Señor? No entendía y como no encontraba respuesta de Dios, seguía intentando, luchaba con mi propia boca!!! se iba para cualquier lado, hasta me mordía la lengua o el labio forzando los movimientos para hablar!!! Qué horror sentía, pensaba que el diablo me estaba manipulando y Dios no me ayudaba!!! Después de intentar muchas veces sin lograrlo me puse a llorar. Me entró un desespero de soledad, de desamparo, me sentí quebrantada, impotente, muy pequeña y sin fuerza... no era dueña de mí misma, no tenía fuerza ni control sobre mi propia boca... ¿qué debería hacer, cómo hacer, Señor???

Pasado el llanto, pude tener la luz de Dios y pensar. "Si no puedo hablar mientras estoy PENSANDO, voy a LEERLO directamente de la Biblia y forzar la lectura, lo practicaré leyendo, seguro lo voy a superar".

____________________________________


Tomé la Biblia que estaba a la cabecera y lo busqué, lo encontré, San Mateo 6:5... Todo bien, me puse a leer en voz alta y pausadamente, articulando bien los labios para no trancarme cuando llegara más adelante. Era un poco ridículo pero estaba funcionando.

Hasta ese momento yo no me acordaba siquiera de las personas que me habían dañado ni de mi dolor, estaba concentrada en un "juego de palabras" y en la presencia de Dios, yo no quería quedar mal ante Dios y me esforzaba para ser aprobada, quería hacerlo bien. Leí todo con cierta dificultad pero pude leerlo. Llegué hasta el versículo 13, AMÉN, y comenzaba otra vez desde el 5 en adelante, llegaba al 13, AMÉN, volvía al 5, así fueron varias veces hasta que pude leer bien y me cansé... estaba cansada de leer y articular.

Paré a orar y di gracias a Dios muchas veces, lo había logrado, y no me preocupaba mi consciencia ni mi dolor, Dios estaba ahí y todo había salido bastante bien. Tranquila y confiada tomé otra vez la Biblia para seguir leyendo, pero cuando mis ojos "tocaron" el versículo 14 sentí un golpe fuertísimo en mi corazón!!! Parecía que las letras me habían apuñalado con violencia el tórax, me sacudió y me dolió sobremanera!!!! Yo estaba sentada en la cama y era como que me habían apretado contra la pared. Estaba escrito así:

SAN MATEO
6:14 "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas,
os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;"
6:15 "mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."

Mis ojos se clavaron en el texto del versículo 14 y como que arrastrando los ojos con miedo llegué al 15 y lo leí... el dolor aumentaba, yo temblaba ante Dios, empecé a sentir un temor y una culpabilidad extrema, en mi interior todo se apretaba y temblaba, era una sensación nerviosa muy distinta, desconocida, ahora sí estaba muda!!! LA CONVICCIÓN DE PECADO se había apoderado de mí y yo era CULPABLE ante DIOS ¿a quien podría pedir auxilio si el único que me SALVA ahora me estaba CONDENANDO???

Estos dos versículos fueron abriendo brecha en mi alma para que pasara el Espíritu Santo, hasta que el llegó donde estaba la herida, y al tocarla vacilé porque dolió mucho, nunca nadie había tocado ahí, ni médico, ni psicólogo, ni nadie, pero estaba ante Dios y entendía que si alguien podía ayudarme era él, que si él hacía algo aunque me doliera era para mi bien.

Entonces me dejé escudriñar por el Espíritu de Dios, y le mostré todo mi dolor, y le conté con muchas lágrimas todo lo que sentía, mientras esperaba lo qué haría él, pues estaba en silencio y me escuchaba, porque se detenía para escucharme y no hacía ni decía nada... cuando me calmaba volvía a leer los versículos y otra vez me dolía mucho, y sentía que el Espíritu de Dios me recorría por dentro... y donde dolía allí leía otra vez el versículo y otra vez sobre la misma llaga... sentía como si me untaban con aceite, y creo que era el aceite del Espíritu, el aceite de la Unción.

Fue una batalla de la mente muy dolorosa!!! Peleaba con mis pensamientos, los argumentos, el pasado, el presente, mi dolor, mi decisión de superarlo, lo que me decían en la iglesia, lo que leía en la Biblia, la vergüenza de estar descubierta frente a Dios... trataba de ordenar las cosas en mi cabeza y a ver donde estaba la salida, todo era un conflicto simultáneo en vivo y en directo!!!! Estaba acorralada y ya agotada por el dolor y el llanto. Tuve que rendirme.

Pedí perdón a Dios pero él me decía que no me podía perdonar si yo no perdonaba. Que él no hace acepción de personas, la Palabra es una igual para todos, la única forma de arreglarlo era que yo perdonara. Entonces entró en escena el LIBRE ALBEDRÍO: EL PODER DE LA DECISIÓN. De esto me hablaban siempre, pero no me explicaban y yo no entendía.

Y comencé a hacer un "balance" de pérdidas y ganancias entre la vida nueva con Cristo, y la vida vieja con el diablo. Había estado atada por Satanás 27 años y no quería volver atrás, era imposible pensar en volver atrás después de lo que Dios me había librado (espiritismo, brujería, vicios, otros). Ya no se trataba de aquel dolor que me habían lastimado y no tenía nada que ver con lo que iba a suceder con aquellos malvados de la historia... ahora era una cuestión de que yo estaba a la puerta de mi propio futuro, de mi vida nueva, mi felicidad y mi restauración... o la ruina vieja.

Le pregunté a Dios si él me iba ayudar, me dijo que sí. Le pregunté a Dios si él me iba sanar, me dijo que sí. Le pregunté que iba a hacer para castigar los que me habían lastimado, me dijo que no me preocupara nunca más de eso porque él se iba hacer cargo. Yo le creí. El Señor ha sido Fiel, no ha fallado jamás y sé que no fallará.

Gracias le doy porque me permitió creer en él, y creer su Palabra, y creer sus promesas. Esa noche con mucho temblor dije por primera vez en toda mi vida: te perdono "fulano, fulana..." en el nombre de Jesús. Luego se desató un grandísimo llanto en mi alma, muy grande llanto que no podía ni quería controlar, también sentía cómo el Espíritu de Dios entraba y llenaba todo mi ser más y más, parecía que iba estallar mi cuerpo, era la sensación de llenura que yo no estaba acostumbrada y era muy fuerte y extraña.

Cuanto más lloraba más dolía, pero al pasar los minutos, cuanto más lloraba más aliviaba, después de un largo tiempo comencé a sentir la CONSOLACIÓN de Dios, el Espíritu Santo, el Consolador estaba tocando mi alma y mi llaga, y sentía que me tocaba donde dolía y varias veces quise resistir porque no le conocía, pero sabía que lo que me pasaba era para mi bien, que cualquier cosa que me hiciera el Espíritu Santo jamás sería para lastimarme como me había lastimado tanto el diablo, él ahora me estaba curando mis heridas y eso dolía, pero estaba curando mis heridas... lloraba y pensaba en sus promesas, pensaba en la Biblia, pensaba que nunca más nadie me iba hacer daño... lloraba... hasta que me dormí.

____________________________________


Después de esa noche, mi manera de pensar y enfrentar las situaciones y las personas cambió completamente. Aunque muchas veces volvieron a herirme. Aunque en la iglesia sufrí dolores desgarradores de mis hermanos. Pude superarlo de otra manera. Con otra mentalidad, con otro corazón. He aprendido a vivir perdonando y hoy no puedo vivir si no practico el perdón. Porque Dios es perdón.

He experimentado la libertad que eso significa, la paz interior que eso trae, el gozo que refleja el alma restaurada. Y entre todas las cosas maravillosas que he recibido con la experiencia del perdón... pude continuar mi vida mirando siempre hacia delante, sin estar atada a lo que quedó atrás, con un gran alivio y una libertad plena en mi cuerpo y en mi alma.


SAN MATEO 6: 14-15
"Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas,
os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."

SAN MATEO 11:29
"Llevad mi yugo sobre vosotros,
y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;
y hallaréis descanso para vuestras almas;"

HEBREOS 4:12
"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz,
y más cortante que toda espada de dos filos;
y penetra hasta partir el alma y el espíritu,
las coyunturas y los tuétanos,
y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón."

2ºPEDRO 5:6
"Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios,
para que él os exalte cuando fuere tiempo;"


ver también estudio relacionado:
CÓMO ROMPER CADENAS DE FALTA DE PERDÓN. ESTUDIO Nº 30


Giselle Gonçalves Correa
ALABO A DIOS CADA MAÑANA POR LA VIDA Y POR EL PRIVILEGIO DE SERVIRLE Y MAS AUN, POR PODER HACERLE FRENTE AL DIABLO, DESPOJARLE Y VENCERLO EN EL NOMBRE DE JESUS, PONERLO DEBAJO DE MIS PIES, QUE ES DONDE TIENE QUE ESTAR, AQUEL QUE POR TANTOS AÑOS ME HABIA QUITADO TODO, AHORA ESTÁ VENCIDO POR LA SANGRE DEL CORDERO!!!!