Grupo de Estudios Bíblicos Ministrando Liberación y Guerra Espiritual
Undecimahora.org Ministerio de Evangelismo
ACTUAR CON EL PERMISO DEL REY (REFLEXIÓN)
Salmos 37:5.
Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.
 
El don de la fe que poseemos es de Dios, y se debe usar cuando Él quiera.

Los hombres se han equivocado, y con sus mejores intenciones quieren levantar templos. Pero es con su fe no activada por Dios; y Él dice: "encomienda a Jehová tus caminos y ÉL hará". Espera en ÉL, esa fe la mueve ÉL, y hay que saber cuando ÉL quiere levantar algo. Pero no lo interpretan bien y lo hacen con su propia fe.
 
A un pastor le oí maldecir por tv-internet, a su iglesia. Si algunos que le dijeron que le ayudarían a construir una plataforma para el nuevo templo, no le ayudaban, morirían; y ahora quiere aliarse con gente extraña, para asegurarse que se cumplan sus deseos: lo que desea con su fe.
 
Todo el mundo usa su fe, por fe. ¡Proclamo, por fe haré! Pero está todo equivocado; la FE de Dios es esperar que ÉL apriete el botón. Es un don suyo que lo usa como quiere y cuando quiere. Los hombres lo confunden; es fe engañosa creyendo que es de Dios; porque ÉL ha dicho:"encomienda a Jehová tus caminos y ÉL hará". Esta vida ya no es tuya, por lo tanto, Él la usará como Él quiera. Son explosiones que ellos tienen en el corazón.
 
¿Como usar la fe de Dios? Esperando en Él; porque todo lo que tenemos no es nuestro. La virtud de tener misericordia, de tener amor con todos, de llevar la paz a todos, poder orar, interceder, ayudar, consolar, administrar, todos estos síntomas son de Dios, y Él los usa como Él quiere; no con tus mejores intenciones y esfuerzos. Hay que saber esperar en Él; y que Él active los dones, empezando desde la Fe, a quien Él quiere. Este nuevo ser que es suyo (cuerpo, alma y espíritu), Él lo usará cuando lo crea conveniente.
 
Hombres levantan iglesias, locales con su fe; pero Dios no la ha activado para que lo hagan, y fracasan. Pocos tienen esta capacidad de dejar que esta fe que Dios les ha otorgado, la use Él como quiera; porque por eso nos compró con su sangre. Él apretará el botón, y lo usará para lo que quiera hacer; porque todo es suyo: ministerios, dones, cargos. Esta es la divina naturaleza de Jesucristo.
 
Así que lo más importante, es dejarse llevar por Él; y esperar la orden, porque todo está sujeto bajo sus pies, y sólo así seremos vencedores. Algunos piensan que por tener fe, ya pueden hacerlo todo; pero este es el misterio que vence al mundo: para activar cualquier don de Dios, hay que decirle: "SEÑOR, PERMÍTEME, DAME PERMISO, CONCÉDEME, SI ES SEGÚN TU VOLUNTAD HACER ESO O AQUELLO." Y esperar.
 
Pedro le dijo a Jesús: "Permíteme andar sobre las aguas". Todos le pedían permiso para activar su fe. ¡DEJAME QUE ENTIERRE A MIS MUERTOS! Eran hombres de fe, pero le pedían permiso. ¡Para ir a la guerra! ¡Para sacar demonios! ¡Para sanar enfermos! Pero hágase según tu voluntad. Con ruegos y súplicas. "Señor, que yo vaya con esta fe que es tuya". Un sanado le dijo: ¡Permíteme Señor, que vaya contigo! Y Él le dijo: ¡NO! Preséntate a los sacerdotes y diles qué he hecho contigo.
 
Hay que pedirle siempre permiso, para que con esa fe nuestra podamos hacer eso o lo otro; estar delante de Jesucristo, es estar delante del Gran Rey, el Rey de Reyes y Señor de Señores. ¿Cómo te presentas ante un rey? Le dices: ¿Me permite, Su Majestad?
 
¿Con qué permiso han levantado muchos templos que después han tenido que cerrar? ¿Fue sólo con su fe? Hay que decirle: Por esta fe que tengo, que es tuya, Dios mío, "HAZ". Jesús, permíteme, si es tu voluntad.
 
Hay que saber oír bien la voz de Dios; conocer la voz del Espíritu Santo. El endemoniado le pidió a Jesús: ¡Permíteme que vaya a aquel ato de cerdos! ¡Hasta los demonios le piden permiso a Jesús! ¡Y les dejó ir!