Grupo de Estudios Bíblicos Ministrando Liberación y Guerra Espiritual
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MISIONEROS DE LA RED: LA IGLESIA DE JESUCRISTO EN INTERNET (TESTIMONIO)
Notas - Estudio Nº 86

MISIONEROS DE LA RED: LA IGLESIA DE JESUCRISTO EN INTERNET (TESTIMONIO)

MISIONEROS DE LA RED: LA IGLESIA DE JESUCRISTO EN INTERNET (TESTIMONIO)
 
Ser misionero es alguien que cumple una misión. La actual iglesia ha hecho de la palabra misionero, un sinónimo de apostolado a causa del ejemplo de la vida del Apóstol Pablo. Pero ser misionero no es sólo sinónimo de apóstol, ni es sólo alguien que viaja a otras iglesias. Cuando Pablo comenzó sus viajes misioneros, no era llamado apóstol, pero después fue reconocido como tal. 
 
Cuando Jesucristo se despide de sus discípulos, les encarga lo que todos conocemos como La Gran Comisión. Ser un misionero de Jesucristo incluye: la predicación del evangelio que es la salvación de las almas; la manifestación del Poder de Dios en los creyentes; la implantación de iglesias nuevas; la formación de nuevos obreros que se hagan cargo de las obras; y la capacitación de los nuevos cristianos como discípulos de Jesucristo. Si alguien está trabajando en la obra de la iglesia, y hace todas esas cosas, puede considerarse delante de Dios y sin temor a equivocarse, un verdadero misionero de Cristo.
 
Existen muchas formas de ser un misionero para Dios, de cumplir una misión en el Nombre de Jesús. 
 
Dios me llamó desde otro país a predicar donde estoy ahora. Yo soy de Uruguay y aquí resido, pero de pequeñita mis padres se fueron a otro país. Cuando regresé a mi país con 26 años de edad, no sabía aun nada de la iglesia, aunque llegué aqui directamente de la mano de Dios, porque Dios me trajo de muy lejos a esta tierra que es donde nací, para hacer aquí una obra en mí. Y desde aquí, después de prepararme varios años, comencé a predicar a otros pueblos y después a otras naciones.

Tengo un llamado misionero y apostólico; pero hoy no trabajo en el Cuerpo de Cristo como generalmente hacen los apóstoles y profetas, aunque en los primeros años de ministerio, estuve dedicada a predicar y enseñar en muchos lugares, generando y atendiendo nuevas obras, y formando nuevos discípulos para Jesucristo. Pero después Dios usó otros métodos conmigo. 
 
Lo más curioso de mi ministerio es que desde mi conversión, Dios decía que me enviaría a las naciones. Y me hizo crecer en una iglesia de carácter misionera y formadora de misioneros; pero yo no encajaba nunca en ningún programa que hacían en mi iglesia, yo siempre estaba a la deriva o fuera de todo lo que tenía que ver con la ministración de La Palabra. Me desarrollaba en la música y artes, pero siempre miraba todo suceder desde la cocina o los baños, que era donde me enviaban cuando había eventos especiales.
 
Me sentía muy triste por eso; no por estar en la cocina o en los baños porque lo hacía con mucho amor, reverencia a Dios y obediencia a mis líderes; pero me entristecía en gran manera la actitud y el trato que me daban las demás discípulas, mis hermanas. Servía en la iglesia casi escondida, siempre por detrás de los telones, no aparecía jamás y cuando aparecía era para problemas; porque me decían José, y mis hermanas se rebelaban en contra mía y se burlaban, cada vez que yo contaba lo que Dios me decía y me mostraba en sueños.
 
En aquel entonces yo no entendía lo que sucedía, pero creía lo que Dios decía, y me lo guardaba en el corazón. Y trataba de ser fiel - A DIOS - sin desviarme a diestra ni a siniestra de Su Palabra y de las visiones que me mostraba en mi intimidad con Él. 
 
Pasados pocos años de evangelismo y discipulado, al saber que yo tenía talento para los diseños y gráficos en general, líderes de otros ministerios comienzan a invitarme para colaborar en diversas actividades gráficas y publicitarias de grandes eventos; esto hace que mis diseños y mi nombre comenzaran a ser conocidos primeramente en muchas iglesias y después en las regiones de mi país. Poco tiempo después mis diseños y gráficos eran conocidos en diversos ministerios de América, por los hermanos de otros países que venían a los eventos y se llevaban a sus tierras los materiales impresos. Dios había comenzado a enviarme a las naciones, pero no en persona, sino a través de los gráficos. Dios estaba usando mis manos y el arte visual para bendecir a miles de personas.
 
En las últimas Olimpíadas de los años 90, me invitaron a ser la diseñadora de las camisetas que usarían los uruguayos que participarían en el grupo de Atletas para Cristo. Un equipo de atletas especialmente preparados para el evangelismo entre los participantes en los deportes. El proyecto consistía en hacer los diseños de las camisetas, todas con detalles y versículos cristianos, para uso y venta. Ese trabajo no lo llevé a cabo porque me hicieron oposición personas cristianas influyentes, que por avaricia y codicia, no aprobaron mi participación ya que yo no iba a recibir nada de dinero. En verdad no me interesaba el dinero; en ningún momento pasó por mi mente tener alguna ganancia de esos trabajos; nada más estaba sirviendo en el Cuerpo de Cristo. Y para no generar problemas entre hermanos, le dije a los administradores del proyecto que no podía aceptarlo. Eso me dolió muchísimo en el alma, porque era una excelente oportunidad de servir y de estar en las Naciones; pero satanás esa vez me ganó la vuelta.
 
Alcanzada cierta popularidad en el medio gráfico cristiano, las Sociedades Bíblicas Unidas de Uruguay me invitan a ser la artista a cargo de la exposición gráfica que se haría en la celebración de los 25 años de Sociedades Bíblicas en Uruguay. En este evento me honran y me sientan a la mesa directiva. Yo misma era la que más estaba admirada y sorprendida porque no esperaba que Dios abriera esas puertas y tal reconocimiento sobre mi persona, pues en mi propia iglesia no me valoraban, pero después entendí que había muchos celos y envidia.
 
En esa celebración participaron ministros y representantes de iglesias y de las Sociedades Bíblicas de todos los países de América, desde Estados Unidos hasta Argentina. También en esa ocasión fue notoria la divulgación de mi persona y mis trabajos cristianos en lugares claves para el evangelio, en todos los países de América. 
 
Yo era de condición económica muy humilde, y no podía pensar en viajes. Con el pasar de los años y alcanzando crecimiento como cristiana, también llega a mis manos la informática, con la cual pude hacer gran cantidad de trabajos para el evangelio. Y al año comienzo a acceder a Internet. Fue cuando Dios comenzó a llenar todo mi ser de visiones y proyectos para los ministerios en Internet, teniendo como centro de la obra, el Cuartel General que se denominó por el Espíritu Santo: Undecimahora.
 
Después de muchos años de intensa actividad física y espiritual en el cristianismo, Dios me quita del escenario por completo. Me hizo pasar por un valle de sombra y de muerte de casi 4 años, porque yo estaba rebelde con la iglesia, a causa de la apostasía que reinaban y del desamor;  y comencé a dudar de sus promesas. Me llevó hasta el borde de la muerte para hacerme saber que quien manda es Él, y después de haber quebrantado todo mi ser, entonces me levantó otra vez. 
 
Yo estaba recién salida de una cirugía muy difícil, y no podía moverme hasta con ayuda de mi esposo, más que para ir al baño, cuando Dios me dice que empiece a compartir estudios en Internet. De esa manera Dios me llevó una vez más a las Naciones. 
 
Ciertamente no era la forma de misiones que yo me hubiera imaginado jamás; tampoco eran las gloriosas y aventurescas experiencias que enseñaban y contaban los misioneros de mi iglesia; pero Undecimahora en Internet fue la forma que Dios usó para llevarme a más de 100 países en menos de dos años. 
 
No hubiera yo logrado eso con dinero, pero lo hice desde mi habitación, sin salir de mi casa, sin poder mover casi mi cuerpo: a través de la oración y de la computadora. 
 
Hoy estoy más dispuesta de salud y puedo hacer muchas cosas, pero no puedo viajar ni predicar en las iglesias como antes. Y así es como Dios ha cumplido sus promesas y las sigue cumpliendo. Nos está usando en Undecimahora para salvación, edificación, restauración y liberación en muchísimas iglesias, en países de los cinco continentes del mundo. 
 
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Cuando Dios pone carga en el corazón por algún sitio o persona, lo correcto es orar por eso, orar en intercesión por ese lugar o esa persona. Que vayamos en el espíritu, no quiere decir que iremos en el cuerpo. Ezequiel, Daniel, Felipe y Juan tuvieron varias experiencias en el espíritu de visitar lugares y personas; pero nunca salieron de su pueblo ni de su lugar en el momento que actuaban como Dios les decía. A excepción del ejemplo de Felipe, en Hechos 8:39 y 40, cuando Dios lo traslada de un lugar a otro con su cuerpo físico.
 
Cuando Dios dice que hará algo, bueno es creerle y esperar que lo hará. Pero también debemos colaborar para que esas cosas se cumplan; hacer nuestra parte mientras Dios hace su parte. El afán humano puede hacer caer en el error de pensar que Dios dijo algo que no dijo. Entonces es cuando necesitamos confirmar las visiones y los sueños, pero cómo: orando y ayunando para que Dios hable otra vez. 
 
Gedeón pidió varias confirmaciones al Ángel de Jehová; no se lo pidió a otro, ya que el Ángel estaba ahí dialogando directamente con él. No tiene sentido que dejes el Ángel hablando sólo y vayas a preguntar a otro lo que Dios te dice. Si el Ángel te habla, escúchalo y busca hacer diálogo con él; con nadie más, para no caer en engaños del corazón ni de satanás.
 
De mi entendimiento te digo, son días muuuuy difíciles para la iglesia de Cristo, y para el pueblo de Dios en las naciones. Hay persecución de cristianos, y hay persecución de extranjeros. Si Dios te dice que vayas a algún lugar, ciertamente irás; pero mira bien si es eso lo que Dios dijo. No sea que andes vagando tras la vanidad de falsos profetas y falsas profecías. Porque si te emprendes en una aventura a otro país sin el respaldo y la cobertura de Dios, no puede irte bien y aun puede irte muy mal. 
 
Pero si Dios te pone orar por tal o cual región del planeta, ora mucho por ellos porque ciertamente necesitan tu poderosa intercesión, y Dios te quiere usar a ti en esa misión. Y si Dios decide enviarte allá, no habrá dudas cuando eso suceda. Te será muy claro si debes irte o quedarte.
 
Está bien buscar confirmaciones, pero el mejor de los casos es cuando Dios te habla directamente. Cuidado con la ansiedad de estar pidiendo palabra a diversas personas, porque eso puede causar el contristamiento al Espíritu Santo; y satanás puede aprovechar para engañar. No te afanes en buscar respuestas y palabras, porque cuando Dios te quiera hablar, Él te será muy claro. Cuando se trata del llamado personal y de visiones que Dios pone específicamente en el corazón de sus siervos, mejor es buscar la presencia y la guía de Dios, por encima de todas las cosas.