Grupo de Estudios Bíblicos Ministrando Liberación y Guerra Espiritual
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ELLA ES... (REFLEXIÓN-POEMA)

Paco Palafox
www.pacopalafox.com

Nunca he sido ni me jactaría de ser un experto en mujeres aunque tampoco me fue tan mal en la vida con ese tema, digo, no soy para nada un tipo guapo, pero la suerte y el verbo han suplantado el perfil griego o el cuerpo atlético del que no fui equipado por una especie de genética hedonista-conformista. La galanura y el carisma de Brad Pitt fue compensado con la retórica y el verbo, ese verbo que no se hizo carne en mi sino simplemente me ha tenido sujeto en alguna oración sin predicado.

No tendría por qué quejarme, al contrario, habiendo cruzado hace tiempo la barrera intocable de esa tercer década de vida, sigo escuchando casi como en coro las voces a lo lejos de amistades cercanas y familiares que parecen lejanos que dicen con el mismo ritmo y con un tono casi implorante: “Ya sienta cabeza, deberías dejar de andar de un lado a otro y establecer tu vida”.

Esa y otras frases parecidas las escucho resonar como un mantra familiar antes de un simple saludo al verme después de algún tiempo y yo haciendo siempre caso omiso de sus suplicantes sugerencias, con expresión autista y mirada a un horizonte casi vertical; sin embargo, como todo sentenciado a muerte, igual mi hora tenía que llegar, y así fue.

Y bueno, sin tratar de alardear exageradamente de mi mismo, yo, ese libertino sin cadenas, ese solitario spider de PC que trepa de un edificio a otro antes de caer en alguna tela de araña hecha por aquella que sueñe en auto-convertirse en propia viuda negra, ese que no soñaba en tener un palacio sin espacio para la reina de planta, pero si para doncellas pecaminosas, ese yo, ese que era, ese que fui y no volveré a ser se siente ridículamente orgulloso de comerse sus palabras, de digerir sus propias máximas sin ponerles miel o limón, ese yo, ese de ayer, ese de hoy, ha caído rendido ante la frase acartonada de: “Sí, la acepto”, que diría si estuviera en el altar, y así mismo la acepté por palabra y de Palabra.

Ella está conmigo y no me dejará ir, mucho menos me separaré de su compañía, nuestra relación es tan segura como saber que el ayer ya no se repetirá jamás.

Es que ella es totalmente diferente, y no lo digo solamente por la gran emoción sino por la verdadera convicción, ella es y tiene todo lo que pudiera desear, soñar, pensar, pedir y mucho más. No es joven en años pero es como una niña reflejando la inocencia sin perder la madurez de su edad, equilibrando la dulzura de cada palabra con la que me habla va llenando mis oídos de miel, miel suave y dulce mucho más que la del panal más excitante que winnie pooh haya deseado en su mejor tentación.

Ella tiene la edad correcta para alguien de mi edad, suficiente para haber alcanzado la madurez sin perder el equilibrio de romper su propio equilibrio para hacerse divertida en las situaciones más interesantes así como seria y profunda en los momentos más sencillos.

Claro que sí, es mucho mayor que yo, para mi también eso ha sido raro.

Ella ríe conmigo cuando río, tiene la capacidad de llorar cuando ve que mis ojos se nublan de ese rocío con el que el corazón hace madurar la vida y en momentos de tristeza me abraza con sus palabras, sus consejos me han librado más de una vez de las malas decisiones, de los malos caminos y hasta de las malas compañías.

Hay quienes dicen que es controladora, me la han criticado y hasta comentan que he cambiado desde que ando con ella, que debería de tomar control de la situación porque parece que es ella quien ahora me controla a mí.

Eso a mi no me molesta, es más, me halaga, si el precio de mi felicidad es el rechazo de quienes ven en ella solamente lo superficial y la juzgan sin conocerla, no me importa, ese problema no está en los límites de mi ser, y lo que para ellos es locura, para mi es dulzura.

He depositado la esperanza de mi vida en ella, con temor y temblor pero con confianza y certeza. Con ella he encontrado el propósito de mi vida, tengo una nueva visión y una firme convicción, ya no hay contradicción ni hipocresía porque ella examina hasta los rincones más profundos de mi alma, entrando por la ventana de mis ojos, tocando a la puerta de mi corazón, hemos cenado en casa y aunque no soy un buen chef, hemos entendido que es mejor una comida sencilla en amor, que opulentos restaurantes donde la superficialidad es el plato principal, sabemos disfrutar cada segundo en tranquilidad y sencillez convirtiéndolo en eternidad.

Así es el amor, así es cuando te enamoras, una mezcla de emociones y decisiones, la voluntad y el sentimiento. Para decidir “amar”, uno tiene la libertad de escoger y yo escogí estar con ella, caminar con ella, y limpiar mi camino para compartirlo juntos, guiando y dejándome guiar, sí, ella es mi guía.

Dicen que las apariencias engañan y con ella se cumplía esta máxima. Al verla la primera vez no llamó mi atención, vestía de negro y blanco con algunos detalles en dorado, muy discreta, muy formal, muy seria, muy ella.

Pero hoy, después de algunos años de haberla encontrado ha sido lo más fascinante y alucinante de mi existir, dicen que la vida es como un libro que llenamos con capítulos de vivencias y ella es muchas vidas en una.

Ella es mi vida, porque así mismo me ha conocido, me ha desnudado, me ha examinado, me ha confrontado pero nunca maltratado, ella es directa, ella es honesta, es paciente y con amor y autoridad señala mis errores, no para herirme sino para ungir mis cicatrices, para darme la mano, abrazarme y levantarme cuando mi ánimo está caído, siempre tiene las palabras exactas para cada situación, Siempre habla con propiedad, su lenguaje es sencillo pero elocuente y profundo.

Sé que te puede parecer aburrido, exagerado el que hable así de ella, pero si pusiera fotografías o videos no es lo mismo que poderla tener en vivo, quisiera que la conocieras para que pudieras sentir lo mismo o algo parecido, tengo celo por ella pero de ninguna manera seria celoso de que tú la conocieras, que la llevaras a casa, que la tuvieras en intimidad, que la pudieras tocar, que la pudieras ver, que la pudieras sentir como la he sentido, que te enamoraras y la guardaras siempre en tu corazón, que entendieras que ella es la Palabra de Dios, Ella Es: LA BIBLIA y ella, ella nunca se apartará de mi boca y la guardaré en mi corazón.

 

Paco Palafox
www.pacopalafox.com

 


Giselle Gonçalves Correa
si, amen, es sorprendente como se puede poner amor en este asunto, Dios es amor, Dios es poeta, Dios hace poetas de amor, cantores de amor... ya ves el Rey David y el Profeta Isaias como componian versos para Dios y su palabra y su pueblo... de verdad hermoso