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¿PAGAR POR LAS PROFECÍAS DE DIOS? (REFLEXIÓN)
Profecías y Profetas - Estudio Nº 37

¿PAGAR POR LAS PROFECÍAS DE DIOS? (REFLEXIÓN)

¿PAGAR POR LAS PROFECÍAS DE DIOS?

Un artículo en la revista Charisma, Noviembre 1998, hablaba de un pastor en la ciudad de Nueva York, que ha estado cobrando 365 dólares por profecías personales. El artículo dice: el auto-proclamado profeta E. Bernard Jordan alega que tiene una palabra de Dios, para aquellos que luchan para tener dirección en sus vidas. Pero a diferencia de los profetas bíblicos, que ofrecieron gratuitamente sus consejos, el mensaje de Jordan viene a veces con la etiqueta de 365 dólares.
 
Esto es obviamente una barbaridad en muchos aspectos; pero la cantidad de dinero es probablemente mucho más baja, que la que los consejeros bíblicos cobran por su ministerio a un solo cliente. Nuestra posición siempre ha sido que, aunque el obrero es digno de su salario (Lucas 10:7), el obrero no debe cobrar por el ministerio personal.
 
Esta práctica de cobrar por las profecías y por los consejos bíblicos, suena a simonía. Como han observado muchos escritores a lo largo de los siglos, Simón el mago (Hechos 8:18) indudablemente quería vender lo que quiso comprar a los discípulos. ¿No es esto lo que demasiados llamados consejeros bíblicos hacen?
 
¿Cuándo apuntarán el problema de cobrar, y condenarán la práctica; e identificarán los individuos y las iglesias que están involucrados, en tan grande violación de la Escritura? Hablo de las distintas organizaciones de consejeros bíblicos, tales como:
- NANC (National Association of Nouthetic Counselors).
- BCF (Biblical Counseling Foundation).
- IABC (International Association of Biblical Counselors). 
 
¿Cuál de estas organizaciones será tan bíblica, como para denunciar esta práctica que es fraudulenta según la Biblia; y exponer los nombres de los culpables?
 
Nota de PsychoHeresy Awareness Letter.
marzo-abril de 1999, página 8. 
Traducido por Carlos Tomás Knott.

 
 
LA IGLESIA SUFRE LA ESTAFA PROFÉTICA Y CONSEJERA.
 
Ciertamente lo que sucede en la iglesia, no es cosa de hoy sino de antaño, desde los tiempos de Jesús. Querer recibir un dinero o favor, a cambio de servir al hombre en nombre de Dios, es cosa que está bien metida en el corazón de muchos. 
 
Esto tiene sentido y una raíz: tristemente, muchas de las doctrinas llamadas tradicionales y respetables, son las que más han promovido y consentido siempre, este tipo de actitudes que han generado millares de estafas y estafadores. Estas grandes iglesias o instituciones cristianas son las que nos enseñaron y dieron ejemplo, acostumbrando los obreros a recibir salarios, viajes, casa, automóviles, vacaciones, tarjetas de crédito, premios, comisiones, etc. 
 
Al tratarse de los grandes fulanitos y fulanitas del evangelio, aunque siempre están sacando dinero a baldes de la gente, a nadie le pareció nunca mal, pues así se hizo y se enseñó siempre. Pero ahora que hay proliferación de pastorcillos y profetolóides por todos lados, la masa evangélica cree que está siendo afectada por algún virus nuevo. 
No hay nada nuevo: esto es la cosecha generacional; el legado que muchos nos han dejado; años y años de sembrar mala semilla en buena tierra.
 
Como menciona el autor del artículo arriba, la Biblia enseña que el obrero es digno de su salario; pero si leemos el contexto de lo que le dijo Jesús exactamente a sus discípulos, y lo que él les dio y proveyó para que llevaran a cabo el ministerio, veremos que las situaciones son asombrosamente diferentes y contrarias a cómo se hace y enseña hoy.
 
Una cosa es recibir una ofrenda venida de un corazón alegre y agradecido, movido por la gracia y el amor de Dios; otra cosa es decirle al hermano que su consulta con el pastor o el profeta, le costará dinero. Por muy profesional y titulado que sea un siervo de Dios, por ejemplo, alguien que estudió psicología, medicina, leyes, gastronomía, ingeniería, etc., esto no le da ningún derecho de pedir dinero a cambio de sus servicios en la obra de Dios. Lo mismo sucede con la cantidad de libros cristianos que se imprimen cada año con la finalidad de promover más ventas y nuevos autores.
 
Justamente, Dios es quien permite que la iglesia disponga de personas con conocimiento y preparación en ciertas áreas, para ayudar en el sostenimiento y crecimiento del Cuerpo de Cristo. El que quiera ganar dinero con su diploma de la universidad, que se busque un empleo, o que se haga su propio consultorio; pero no haga de la iglesia de Cristo una actividad comercial, un negocio.
 
Si usted está en un ministerio que acostumbra demandar cantidades específicas de ofrendas, o hacer pactos materialistas (dinero, joyas, propiedades, automóviles, etc.), para recibir el favor de Dios o la palabra profética, le recomiendo que salga de ahí lo más rápido posible. Esto es apostasía y herejía. No se deje estafar por los lobos. Conozca usted mismo la Biblia y vea lo que Jesús enseña; conozca la verdad de Dios y sea libre de las mentiras de Satanás.
 

Lucas
10:1 Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. 
10:2 Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. 
10:3 Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. 
10:4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. 
10:5 En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. 
10:6 Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. 
10:7 Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. 
10:8 En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; 
10:9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. 
 
Amén.