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TESTIMONIO PARTE 4, PASTORA GISELLE GONÇALVES CORREA

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PARTE 4...

EL PROFETA ELÍAS Y LA MANIFESTACIÓN DE DIOS

1 Reyes 19

19:11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.
19:12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.

 

Dios me hizo pasar por un gran valle de sombras y de muerte. Estuve casi tres años (2007-2008-2009) sin tener contacto con prácticamente nadie. Comencé a tener problemas de salud en todo mi cuerpo que se agravaban y extendían. Todos mis órganos comenzaron a menguar en el funcionamiento, todas mis fuerzas se disiparon, toda mi capacidad de ser o hacer algo desapareció... La enfermedad me estaba lentamente matando... llegué a ver varias veces el ángel de la muerte rondando mi cama, pero estaba desahuciada, no le resistía, lo saludaba y le decía "ya estás ahí otra vez, cuando vas hacer algo".

 

Estuve así menguando día a día como flor que marchita, como río que seca, como día que termina... Yo no quería recibir ayuda, quería que Dios se hiciera cargo de mí ya que era 'su sierva' y él había permitido todo eso, o me llevara con él de una vez por todas, o asimismo que me mandara al infierno, no me importaba pues ya estaba viendo demonios por todos lados y sólo vivía tormentos. No quería ir a salud pública, no es buena la asistencia y hay falta de profesionales y medicamento todos los días. Además pensaba "¿sanarme para qué?".

 

Totalmente recluida y prácticamente desaparecida de la sociedad, llegué a quedar postrada en cama sin fuerzas ni para llevar la comida a la boca. Sólo mi esposo estaba conmigo pero se sentía muy confundido por mi actitud y trataba de alentarme y no molestarme. Hasta que una mañana mi esposo realmente contrariado, triste, preocupado con lo que me sucedía, no hizo más caso a mis objeciones: me puso en un taxi y me llevó al hospital en el sector de Emergencias. Inmediatamente comenzaron a medicarme pero al no saber qué pasaba conmigo, qué causaba las irregularidades (yo no contaba nada quién era yo, ni qué me sucedía), no podían ayudarme mucho.

 

Los medicamentos y la opresión espiritual me habían dejado en estado 90% senil (sin capacidad mental, dependiente). Yo había quedado tan inútil físicamente y mi mente tan afectada a tal punto que no podía leer ni tocar el piano, no lo recordaba cómo hacerlo (yo daba clases de música y ministraba todas las alabanzas en todas las escalas sin necesidad de partitura), olvidaba el nombre de mi esposo y en la calle me perdía, había perdido completamente la capacidad de tomar decisiones, no podía responder ningún tipo de preguntas, cuando mi esposo me preguntaba algo simples como "quieres que te traiga agua" lo único que mi cerebro podía procesar era "no sé". Después de un largo año de exámenes incómodos y dolorosos, los médicos encontraron "algo" y decidieron operarme.

 

Año 2009

Diagnóstico: Tenía el sistema femenino totalmente tomado de lóbulos pero 'por fuera', el sistema reproductor estaba perfecto aunque (cosas que sólo Dios sabe) jamás pude tener bebé. Las ecografías mostraban como un arbolito de navidad, las bolas tenían un promedio de hasta 5,5 cm de diámetro, como bolas de billar, y unas cuantas menores todo alrededor... eso hacía que se ramificaran con los demás órganos alrededor y me estaba afectando prácticamente todos los sistemas principales del cuerpo. La única solución era extirpar el útero con todo lo que tenía pegado por fuera, era tanto el daño que no se podía rescatar, y además tratar de recortar con mayor cuidado posible las ramificaciones que se agarraban de los tejidos de los demás órganos. Los médicos me decían que no era maligno, que no me preocupara... pero yo me estaba muriendo. La raíz de amargura que pensaba yo, estaría en el plano espiritual, se había materializado en mi cuerpo físico y yo literalmente estaba con una enredadera por dentro. Una extraña red de fibras y raíces que se querían desparramar cada vez más por dentro de mi cuerpo hasta tomar todo y lograr matarme.

 

Me hicieron firmar varios documentos en la antesala del quirófano, no pensé que saldría de la sala viva, además del tamaño del asunto (los especialistas que acompañaban el caso jamás habían visto nada semejante), el hospital donde estaba es una facultad de medicina y los que me iban operar eran todos practicantes. Los documentos me hacían responsable sólo a mí misma si algo salía mal, porque afirmaba que yo era consciente que quienes me operaban no eran médicos, sino estudiantes, no eran responsables en absoluto de lo que iban hacer o suceder conmigo. Me explicaba un poco tembloroso uno de los doctores, que por la gravedad de las ramificaciones, cualquiera de los órganos alrededor del útero podría quedar afectado y hasta inválido, quizás había que sacar más órganos o partes como del riñón, estómago, intestinos, otras cosas que no recuerdo la lista... pero era mejor que morirse, él me consolaba, había que correr los riesgos. Yo asentía que sí, como quien ya no tiene nada a perder ni de que aferrarse, firmaba todo y le decía: "Al menos mi cuerpo servirá para enseñar los nuevos doctores. Aquí tiene mi cuerpo."

 

El miedo se apoderaba de mí transformándose en olas de terror, y Dios estaba en silencio, había perdido la sensación de seguridad y era como que todos los ángeles del cielo se habían alejado de mí. Empecé a desesperarme y la poca paz interior que me sujetaba se transformó en un terrible tormento, era un verdadero Gólgota... hasta que me inyectaron las anestesias y perdí el conocimiento, no supe más nada, todo se volvió negro... me apagaron la pantalla.

 

Fue una cirugía muy difícil pero parece que aun no era mi hora, todo lo que estaba viviendo era un duro trato de Dios, estaba experimentando cosas terribles e increíbles, aprendiendo mucho en espíritu-alma-cuerpo. Cuando volví a despertar varias horas después, casi diez, vi otra vez la luz y me sorprendí en gran manera, no lo esperaba... estaba viva.

 

El Espíritu Santo me levantó del lecho de la muerte. Fue una segunda oportunidad. Yo le daba muchas gracias a Dios pero aun no entendía para qué me había salvado, qué hacía yo todavía en este mundo, esperaba que me mostrara o dijera algo, hasta ese momento no me hablaba nada, como si fuera un gran espectador muy serio observaba y acompañaba todo pero se mantenía en silencio. Yo meditando "qué pasará ahora".


 

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CONTINÚA....



Notas Relacionadas de Quienes Somos/Undecimahora/Pastora Giselle:

- Testimonio de Pastora Giselle Gonçalves Correa - PARTE 1, PARTE 2

- Testimonio de Pastora Giselle Gonçalves Correa - PARTE 3

- Testimonio de Pastora Giselle Gonçalves Correa - PARTE 4

- Testimonio de Pastora Giselle Gonçalves Correa - PARTE 5

- GISELLE GONÇALVES CORREA - BREVE BIOGRAFÍA

- 2010, EL AÑO DE LAS CONQUISTAS


Giselle Gonçalves Correa
Nuestro ministerio es todo un comando para formar guerreros y discipulos de Jesucristo, todos nuestros estudios estan elaborados con la finalidad de que cada persona crezca en su carrera como cristiano, como individuo, como ministro y como guerrero espiritual. si lees cada estudio de la serie de guerra espiritual desde el numero uno, y pones por obra cada enseñanza, habrá grandes progresos y cambios en tu vida como persona y como ministro. asismismo, los estudios son recomendables para ser enseñados en las congregaciones y a los grupos de estudio en todos los niveles de la iglesia, desde la escuela bíblica para niños, hasta el presbiterio, para que todo el Cuerpo de Cristo sea capacitado y fortalecido en la Guerra Espiritual, para victoria personal y congregacional, y para preservar la continuidad del cristianismo en perseverancia y conquistas, hasta el dia que Cristo venga. Efesios 4:11,12,13.